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FUGA EN ITALIA

Escrito por travel 24-01-2008 en General. Comentarios (1)
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Todo viaje está plagado de anécdotas, unas mas curiosas que otras, pero siempre se guarda un especial cariño por ellas, por más que hayamos pasado momentos de angustia o zozobra. El tiempo se encarga de curar estos amargos tragos ocurridos durante un viaje y los transforma en experiencias personales que son bien disfrutadas en cualquier reunión de amigos o, incluso, durante un nuevo viaje, mientras cubrimos nuestra ruta. Una de estas anécdotas me sucedió hace ya más de diez años, es increíble lo rápido que se pasa el tiempo ya que el recuerdo esta vívido en mi mente y parece que hubiese sucedido hace menos de una semana. Bueno, también que la escena principal de la anécdota, a cargo de mi amigo Ramón, fue sencillamente magistral. Pero vayamos en orden cronológico para que puedan disfrutar de esta historia tanto como yo.

 

            Todo empezó a raíz de un viaje que hicimos un grupo de amigos a Italia. En esos años, todos contábamos apenas con veinte años de edad en promedio y, a decir verdad, aún vivíamos en casa de nuestros padres, algunos éramos más engreídos que otros en ese aspecto y casi ninguno del grupo había trabajado antes. Sin embargo, cada uno de nosotros pudo reunir sus propinas de años atrás, además de otros ahorros que se tenían, ustedes saben, los jóvenes nos agenciamos dinero como sea, vendiendo cualquier objeto de valor que tengamos como una tabla para surfear o la bicicleta en la que solíamos viajar para visitar a la novia. El hecho es que nuestro grupo decidió viajar a Italia, vía terrestre por supuesto, para ahorrar al máximo. Sólo imagínense la figura, cuatro amigos con algo de dinero en sus bolsillos, solteros y en un país como Italia en donde la belleza femenina abunda como las pepas en una sandía. Cada uno, con mochila al hombro, salió de su casa aquella mañana. La ida estaba perfectamente planeada, la vuelta ya se vería. Llevamos algo de ropa, como para una semana o más. El viaje fue sin mayor novedad, la verdad es que la pasamos durmiendo o bebiendo y, al menos yo, llegué con un dolor de cabeza terrible a la estación de Roma. En fin, esa misma noche me recuperé, había mucho por hacer en la ciudad y me uní al grupo nuevamente, luego de profundo descanso en la habitación de mi hostel.

 

            El circuito nocturno de Roma nos ofrecía posibilidades casi infinitas, eso sin mencionar las plazas y la vía pública en general, todo parecía un desfile de modas. La gente vestía muy bien y las mujeres eran sencillamente radiantes. No les miento si les digo que en una sola noche, cada uno de nosotros se podía enamorar fácilmente de seis o siete chicas, era una locura. En fin, para no entrar en detalles, diré que fueron dos semanas a todo tren, luego de lo cual, nuestro físico quedó tan mermado como nuestros bolsillos. El regreso era inminente, lo sabíamos pero ni yo ni Ramón quisimos ser sensatos. ¿Quién puede ser sensato a los veinte años y con tanta mujer bella suelta por allí? Fue así que decidimos quedarnos un tiempo más en Roma, la idea era buscar un trabajo que nos permitiera mantenernos alojados en aquella ciudad, racionaríamos agua y comida si era necesario, pero nadie nos iba a sacar del paraíso. Con el dinero ya casi acabándose, empezamos a bucear en los diarios en busca de empleo al tiempo que preguntábamos en varios lugares por iniciativa propia, generalmente hoteles y restaurantes. El idioma era nuestro principal enemigo en ese sentido. Casi todas las puertas se nos cerraban, hasta que dimos con el trabajo ideal en apariencia. Se trataba de un aviso que solicitaba mensajeros de puerta en puerta, no necesitábamos saber nada de italiano, simplemente ubicábamos la calle en el plano y listo. Sabíamos leer y teníamos dos piernas, suficiente. Esa misma tarde fuimos a la dirección consignada en el aviso del diario. El autobús nos dejó a unas dos cuadras del citado lugar que quedaba muy cerca de un extenso club de golf, lo recuerdo bien.

 

            Una vez en las oficinas, nos explicaron en qué consistía el trabajo, eran largas caminatas bajo sol y lluvia probablemente. Como en toda mensajería, el pago era muy bajo pero algo había que hacer. Yo escuchaba atentamente junto a otro grupo de postulantes y Ramón se encontraba hacia mi derecha, ligeramente retrasado. Eso creí. Cuando el informante de la mensajería preguntó en voz alta si todos habíamos entendido, asentí con la cabeza y en seguida me volví para ver si Ramón había comprendido. Grande fue mi sorpresa cuando no divisé a Ramón, me extrañó y pregunté por él, uno de los postulantes me hizo una seña indicándome que había salido por la puerta. Crucé la puerta y divisé la calle y, efectivamente, Ramón ya se encontraba  a la mitad del club de golf, a unos 500 metros y sin intenciones de regresar. Luego me confesó que el empleo lo asustó.

LAS VENTAJAS DE UN VIAJE A CUBA

Escrito por travel 23-01-2008 en General. Comentarios (0)
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Siempre que alguien me hablaba de viajar a Cuba, inmediatamente mi mente se imaginaba una playa paradisíaca y el nombre Varadero sonaba fuerte y claro en mi mente. Desde niño conocí estas playas más que nada por catálogos de revistas que nunca faltaban en casa. Me llamaba la atención lo cristalino de las aguas y la vegetación que se encontraba muy cerca de la orilla, al estilo de las playas de Hawai. Más al fondo se divisaban los lujosos hoteles que se levantaban impávidos frente a las playas, imagino ofreciendo una magnífica vista de las mismas. El atardecer visto desde una de aquellas habitaciones debe ser inconmensurable. Pero por otra parte pensaba en lo que me habían enseñado en el colegio acerca del gobierno cubano y el bloqueo económico propiciado por los Estados Unidos desde hacía varios años atrás. Juntando ambas premisas, nunca terminé de entender como dos realidades tan distintas pudieran coexistir en un solo país y además vistos tan de cerca. Por ejemplo, cuando vi el documental de Buena Vista Social Club muchos años después, pude apreciar mucha pobreza en las calles cubanas, parecía que el tiempo se hubiese olvidado de pasar por aquel país y se podían ver autos viejos circulando por las calles, modelos de los años cincuenta y hasta sesentas. Igualmente por las calles, la gente caminaba muy mal vestida, humildemente y con rostros de hambre dibujados. Pero estaba la otra cara de la moneda, allí mismo, el turismo de la isla, que era la principal fuente de divisas de ese país. Los turistas, a todo lujo y con sus propias formas de vivir y de transitar daban un tremendo contraste a lo que ocurría y ocurre en la isla. Cámaras digitales de última generación y engordadas billeteras paseaban junto a los extranjeros que disfrutaban de las mejores playas del estado. Por otra parte la gente mendigando comida en las calles y supeditados a las migajas que el gobierno de Castro les tiraba.

 

            Pero otra de las grandes asociaciones que establece nuestra mente cuando se habla de Cuba, es el avance médico. En efecto, no sé por qué pero en aquella isla recalan los mejores médicos y se realizan tratamientos de vanguardia médica. En ese sentido siempre escuché que los deportistas prefieren irse a operar a Cuba y no hablo de cualquier indocumentado sino de deportistas de élite que, en su afán de romper records y mejorar las marcas históricas, sufren lesiones que se pueden considerar graves como una profunda rotura fibrilar o la rotura parcial y hasta total de los ligamentos. Evidentemente estas lesiones, de no ser reparadas, constituirían el final de la carrera profesional del deportista en cuestión. Pues éstos no se quedan con los brazos cruzados e inmediatamente piensan en viajar a Cuba para ser atendidos por los mejores médicos deportivos que el mundo tiene. Lesiones que parecían ser el fin se convierten sólo en un triste recuerdo y el deportista puede seguir con su carrera con total y absoluta normalidad, sólo le queda recuperar el tiempo perdido y ponerse a entrenar duro para entrar nuevamente en la élite de su respectivo deporte. Y no sólo hablemos de lesiones, eh. Si queremos citar otros tipos de tratamiento, qué mejor que traer a colación el caso del segundo mejor futbolista de toda la historia, Diego Armando Maradona.

 

            Claro, Maradona también sufrió una lesión muy seria en una de sus piernas allá por el año 1983 cuando militaba en el Barcelona FC. En esa ocasión, una fea falta por detrás le ocasionó la rotura de los ligamentos del tobillo. La cirugía era el único camino. No recuerdo si fue a Cuba en esa ocasión pero en todo caso no era ese el caso puntual al que me quería referir en este párrafo. Más bien quería referirme a un capítulo aun más oscuro en la vida de este gran deportista, el referente a su adicción a las drogas. En efecto, desde fines de los ochentas –de lo que se ha comprobado- Maradona hizo uso de cocaína y de otras drogas que fueron mellando su organismo hasta desembocar en serios problemas de sobrepeso y de índole cardiovascular general. Lo peor del caso era que se presentó el síndrome de retirada y parecía ser el fin del futbolista que entró en una peligrosa espiral descendente con recaídas cada vez más fuertes. Era urgente un tratamiento de desintoxicación y no se encontró mejor lugar para efectuarlo que en la isla de Cuba. Completó el tratamiento y ahora luce mejor y no ha vuelto a recaer hasta donde sé. Sin duda Cuba ofrece algo más que días de playa.

BAILANDO EN LAS VEREDAS

Escrito por travel 22-11-2007 en General. Comentarios (0)

Ayer se jugó una fecha más por las rondas clasificatorias a la Euro 2008, se vieron buenos partidos, sin duda lo más destacable fue la caída de Inglaterra en su propia cancha ante la sorprendente Croacia. La fiesta del fútbol es así y cada vez que se dan estos partidos internacionales, no puedo evitar recordar el viaje que hice el año pasado a Alemania. Mi viaje no fue planeado pensando en el mundial de fútbol que se jugó ese año en el país bávaro, todo lo contrario, era un viaje de negocios, donde debía reunirme con varios empresarios que tenía en agenda para finiquitar unas remesas de importaciones. Sin embargo, no fui ajeno a la fiesta del fútbol que se vivía en aquel país, donde más que nunca se reunió un crisol de razas y culturas provenientes de distintas partes del globo, la mayoría por mero turismo pero en estricta relación con el contexto deportivo. Como sabemos, Alemania es uno de los países que mayor índice de inmigrantes presenta, muchos latinos y habitantes de otros países de la comunidad viven y tienen sus negocios en este país, por lo tanto una saturación de sus principales ciudades se pudo apreciar en esas fechas.

 

            En efecto, no había un día que no viera desfiles en las calles, la gente que participaba en estas festividades eran de varios países, todos se mezclaban unos con otros, sin importar que sus selecciones se enfrentaran ese mismo día, era una verdadera fiesta. En ese sentido, los más entusiastas eran los brasileros, siempre los encontraba bailando en las veredas e invitando a todo el mundo a sumarse a su carnaval. Otros que eran unos entusiastas a la hora de divertirse eran los africanos, sobre todo los de Costa de Marfil, habían viajado en gran número hasta Alemania pensando que su selección, de la mano de Drogba, llegaría hasta las finales del certamen. Lamentablemente su equipo no pudo pasar siquiera la primera ronda, pero esto no menguó en nada su alegría de vivir y se quedaron durante todo el tiempo que duró el mundial y quien sabe más. Yo por mi parte, siempre andaba de saco y corbata por las calurosas calles, de reunión en reunión pero los días se me fueron volando puesto que las calles eran una fiesta y en más de una ocasión no me pude resistir y dediqué unos cuantos minutos a contagiarme de ese entusiasmo y ponerme a bailar ahí mismo en las calles.

 

            Recuerdo que uno de los partidos que esperaba con más ansias fue el que sostendríamos con Francia, ellos venían mal y nosotros muy bien, era el momento preciso para darles un puntillazo y pasar a cuartos de final, pero nos dieron un baile y empezaron a levantar su juego. No se que me sucedió pero empecé a alentar a los franceses, cantaba la marsellesa en las calles cuando podía, grité el gol de Henry que eliminó a los brasileros como lo hubiese hecho Napoleón. Terminé acompañando a los galos hasta la gran final. Ese día evidentemente no se laboraba y acudí a la plaza de Frankfurt a ver la final en pantalla gigante. Todos los alemanes estaban con Francia también puesto que los italianos los habían eliminado en las semifinales. El partido se presentaba muy cerrado y lleno de nervios. Un penal a favor de Francia nos ponía del lado de los vencedores, lamentablemente el empate de los italianos llegaba al poco y la tonta expulsión del mejor jugador del mundial mermaba a los franceses dejando toda la suerte en alas de los penales. Ahí cualquiera podía ganar y la victoria fue para los romanos. Sin embargo la fiesta tampoco se opacó y las celebraciones se extendieron hasta el mediodía del lunes. Ese día tampoco fue laborable, al menos para mí.

SI VIAJA A ESTADOS UNIDOS NO SE LE VAYA A OCURRIR ENFERMARSE BAJO NINGÚN MOTIVO

Escrito por travel 20-11-2007 en General. Comentarios (1)

Los viajes siempre son motivo de relajamiento, por lo general todo viaje que se organice en base al divertimento y como parte de unos días de vacaciones resulta bastante renovador, uno regresa con otra actitud, mejora la disposición para volver a la rutina del trabajo. Al planear lo que será nuestro viaje lo primero que hacemos es fijar el lugar de destino, muchos no pueden apartar de su mente los destinos paradisíacos como las islas del Mar Caribe o algunas bahías de las costas africanas, otros no podemos quitar de nuestra mente la asociación de un viaje con el crecimiento y aprovechamiento cultural que podamos tener, pensamos en medio oriente, en las mezquitas de Israel o en los museos griegos o en los países latinos que albergaron culturas casi mágicas como la Inca en Perú o la Maya en México. Otro grupo de personas no toma ni uno ni otro bando y simplemente deja que el Destino lo lleve en sus alas y viajan casi sin planificación previa. Lo segundo que se hace antes de salir de viaje es informarse acerca del destino que uno ha definido como punto de llegada. Es así que de paso vemos que paquetes turísticos nos convienen más según los días que pasaremos en tierras extranjeras, vemos quiénes viajarán con nosotros y qué actividades les gusta hacer. Al tiempo vamos definiendo donde nos alojaremos, si en un hotel lujoso o si buscaremos un hotel de precios más razonables. Por último vemos lo concerniente al financiamiento del viaje, si es que vamos a usar nuestra tarjeta de crédito o si lo pagaremos al contado de un solo tirón sin olvidarnos de hacer uso de las millas de vuelo que hayamos acumulado en anteriores viajes y que nos puedan significar un buen descuento en la actualidad.

 

            Ese es el meollo de un viaje, lo que viene después viene por su propio peso. Hacer las maletas eligiendo la ropa que llevaremos según la estación y el clima que encontraremos a nuestra llegada, los más previsores llevan un botiquín de primeros auxilios con pastillas de uso frecuente entre los que viajan, como pueden ser píldoras para el mareo o cápsulas para una posible indigestión, quizá antiácidos para prevenir que las comidas extranjeras no nos digieran con facilidad. Las infaltables tabletas para el dolor de cabeza o para las resacas, en fin, todo parece estar en orden y no falta nada. Pero aquí es donde quiero detenerme un poco, ¿Conocen ustedes a alguien que viaje con un seguro médico? Quiero decir que alguien lleve la documentación que acredite que su seguro médico le cubre en caso de accidente o enfermedad en el extranjero. Yo la verdad no tengo conocimiento de ninguna persona conocida mía que haya pensado en esto, al contrario, supe el caso de una persona que se pesó en el alma no haber calculado la posibilidad de sufrir una contingencia mayúscula en pleno viaje. En efecto, una amiga de mis suegros pasó por un amargo trance en su viaje a los Estados Unidos que me gustaría compartir con ustedes.

 

            Para empezar diremos que la mujer en cuestión era bastante mayor, digamos unos setenta años aproximadamente. Había viajado a los Estados Unidos para visitar a uno de sus hijos que se encuentra radicando en territorio norteamericano desde hace algunos años. Rosario es una mujer muy previsora e hizo todo lo que les conté en los dos primeros párrafos ya que pensaba pasar cerca de un mes en compañía de su hijo y sus nietos, el alojamiento iba a ser en casa de su propio hijo y sólo gastaba el pasaje y un pequeño tour que tomó para ella sola puesto que hacía un año había enviudado. Una vez en territorio norteamericano pasó las primeras tres semanas de maravilla, engriendo a sus nietos básicamente, según me cuenta. Pero el destino le tenía reservado un trago muy amargo para la última semana. Luego de las tres semanas, Rosario se despidió de su hijo y su familia y marchó rumbo a Texas donde había planeado tomar un tour por algunos puntos turísticos de ese estado. Ya estando allí, sola, se empezó a sentir mal, se sentía mareada y con una profunda pesadez, al parecer algo que comió no le cayó bien y su situación empeoraba con las horas, esa madrugada tendía unos dolores abdominales tremendos, según me contó, y ya en el amanecer el dolor, lejos de resumir, se irradió hacia una de sus piernas por lo que llamó inmediatamente a su hijo al tiempo que marchaba al hospital más cercano con todo y su dolor. Ingresó por emergencias y el diagnóstico fue rápido, Rosario estaba en la transición de una apendicitis a una muy peligrosa peritonitis, había que operar de inmediato. Afortunadamente todo salió bien y Rosario pasó a sala de recuperación, al día siguiente llegaba su hijo con el corazón en la mano pero se alivió al ver que su madre salió bien de cirugía. En la vorágine de los acontecimientos no se hizo el cálculo de los costos de la operación y Rosario y su hijo se llevaron tremenda sorpresa al ver que el costo de la operación alcanzó los 30 000 dólares. Increíble pero cierto, así son los costos médicos en los Estados Unidos según me cuentan algunas amistades y lo peor del caso es que no tenía un seguro que amortizara el elevado costo.

POLACO ENCUENTRA HORRIBLE MUERTE A MANOS DE LA POLICÍA

Escrito por travel 16-11-2007 en General. Comentarios (0)

El viaje hacia Canadá fue el último que pudo hacer el polaco de nombre Robert Dziekanski ya que murió a manos de la policía montada de ese país en un hecho que revela la falta de control de muchos efectivos del orden en que la violencia supera a la razón y al criterio. Las escenas que se vieron ayer en la televisión fueron francamente escalofriantes y en ellas se aprecia como el polaco cae al suelo víctima de los disparos efectuados por pistolas e choque eléctrico, retorciéndose de dolor y muriendo al poco. El ciudadano polaco había viajado hasta Canda con la intención de ver a su madre, Zofia Cisowski, residente en aquel país desde hace algunos años. Parece ser que Dziekanski se impacientó de la larga espera a que fue sometido en el aeropuerto y mostró su molestia arrojando algunas sillas contra las mamparas del aeropuerto lo que llamó la atención de los efectivos encargados de resguardar dichas instalaciones. Se dirigieron entonces hacia el perturbado polaco donde los acontecimientos se precipitaron para mal.

 

            En el video se puede apreciar que el ciudadano polaco, se tranquilizó inmediatamente al ver que los custodios del orden se acercaban. Eran un total de cinco efectivos quienes lo fueron arrinconando, en esos instante se ve que el placo alza las manos en claro gesto de no violencia y rendición, pero pese a eso uno de los efectivos le suelta una descarga con su pistola de choque, descarga que alcanza los 50 000 voltios en un solo disparo, tras lo cual el infortunado polaco se descompensa y de tumbo en tumbo termina rodando por el suelo, aullando y retorciéndose de dolor tras lo cual recibe una segunda descarga, luego se ve que uno de los custodios lo reduce y en seguid allegan sus compañeros a terminar la operación. El corazón de Dziekanski no resistió pues al parecer llevaba un marcapasos y acusó el fuerte choque eléctrico. Este hecho tuvo lugar el 14 de octubre pero recién ayer se publicó el video captado por la cámara de mano de una persona que en esos momentos estuvo por el aeropuerto de Vancouver en Canadá. El video había sido requisado por la policía de Canadá pero una demanda interpuesta por el dueño de la cámara hizo que la policía tuviese que devolver el video que ahora todo el mundo ha visto. La madre del infortunado se basará en el video para interponer una demanda en contra de las autoridades canadienses, por su parte la policía de ese país ha abierto las investigaciones del caso.

 

            Sin duda este es otro caso en que se muestra el salvajismo con que algunos efectivos del orden actúan, parece que fuera una especie de juego sádico para ellos y se puede pensar que disfrutan con estas acciones. Lo primero que se nota es la falta de criterio puesto que el ciudadano polaco estaba claramente indefenso y lo que es más, levantó las manos rindiéndose, evidentemente no hablaba inglés pero creo que el gesto de alzar las manos es universal y connota sumisión. Lo segundo que s enota es la prepotencia pues los efectivos ni siquiera siguen el manual indicando que el sujeto se tire boca abajo al piso con las manos en la nuca o en todo caso que se recargue de frente contra la pared y que separe las piernas al tiempo que los efectivos le podían apuntar con su arma de fuego a una buena distancia. Lo tercero que se nota es el abuso de autoridad pues es una situación claramente desventajosa de cinco personas contra una, sin mencionar la preparación que tiene los efectivos policiales. Lo cuarto que se nota es la indiferencia ante el dolor ya que se aprecia que pese a los lamentos y retorcijones del polaco, los policías lo reducen con firmeza, cuando es claro que el hombre estaba sufriendo un infarto. Lo más triste del caso es que estas escenas aparecen con mayor regularidad cada vez al tiempo que la confianza en la policía va cayendo en todo el mundo al igual que el respeto hacia la autoridad. ¿Cómo respetar a un incapaz?