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TURISMO EN EL HOTEL

Conozco mucha gente para la que hacer turismo ya no conste en irse y conocer algún paraje solitario, algún bosque, o que se yo, cualquier cosa, pero digo yo, natural, o sea, irse ala playa, al campo. Hacer turismo, en mis tiempos, consistía en viajar ciudades que se podrían decir… importantes, como por ejemplo New York, Paris, Londres, algo en la china, esos lugares que todo el mundo quiere conocer, a los que todo el mundo quiere viajar, en mis tiempos, a eso se le llamaba hacer turismo. Hoy en día hay cada loco, hay gente que cree que viaja por Internet, incluso parece que creen que van en alguna embarcación y que se creen marineros y según ellos “navegan”, allá ellos. Hay unos locos que me han llamado la atención, porque les gusta viajar para conocer hoteles, fíjese, fíjese, fíese.

 

Para mí un hotel es un hotel, o sea llego y una recepción y la señorita que me dice para cuantos y yo que para uno, me registro me da la llavecita y el control remoto y listo, pero parece que ahora hay cada cosa, o sea ya no basta con tener agua caliente, el cable ya no significa nada, tener sauna y esas cosas, por favor, cosas de todos los días, para eso, mejor me quedo en mi casa, piensan estos viajeros locos que les gusta conocer hoteles. La verdad que me ha llamado la atención, debe ser por que yo siempre tuve como que una fascinación por los hoteles, no se si por ociosa, tipo que pensaba que vivir en un hotel sería magnifico por que te atendían y te lavaban todo y salías y cuando regresabas estaba todo lindo con la esquinita del edredón dobladita y además los mini shampoo y mini jabones y también la cosita esa que se cuelga en la puerta el no molestar, perfecto, que más se podía pedir, pero parece que sí se podía pedir más, bastante más de lo que yo pedía.

 

El que más hotel que me ha gustado ha sido el Hotel Fox, un hotel en Dinamarca, cuya particularidad reside en ser un hotel “de diseño”. Cómo que de diseño, seguro se preguntará. Pues resulta que el hotel ha sido intervenid por más de 20 artistas, desde diseñadores gráficos, ilustradores y artistas urbanos pusieron sus manos y crearon 61 habitaciones que son por sí mismas una pieza de arte. Monstruos amigables, flores, fantasías, arte urbano, manga y demás es lo que encontrará en estás habitaciones de lujo.

 

Otro hotel que me pareció loquísimo, pero al cual  no iría ni de broma porque me pelo del frío de solo pensarlo, fue el Hotel de Hielo en Canadá. Yo siempre supe que los Canadienses eran extraños, pero vaya si uno no para de sorprenderse en estos días. ¿Es que acaso en Canadá no existe la frase “Calor de hogar”? y es que acaso en sus escuelas de hotelería ¿¿no les enseñaron lo que era la hospitalidad??  Yo pensé que estos Canadienses eran los únicos tontos que podían pensar en una cosa semejante, pero vaya que me sorprendí aún más cuando encontré que había dos hoteles de hielo más en el mundo. Tres hoteles de hielo. Como si no bastara con uno. Resulta que uno de esos dos esta en Jukkasjärvi, en Laponia  (no yo tampoco se donde queda, no sabía ni que existía) y el otro en Groenlandia. Sí, yo también me quede helada cuando lo leí, increíble. Y ahí no queda la estupidez, resulta que con cada deshielo se derrite todo y entonces hay que volver a construir. Increíble.

 

Yo me quedo con el diseño y la cosa bonita, para pasarla mal habría que ser idiota, ya tengo suficiente con el frío del invierno y el gris que me aplasta en mi cama cada mañana, habría que estar mal de la cabeza para irse a hacer turismo al mismísimo hielo. NO gracias.

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